sábado, 25 de febrero de 2017

Desentierran piezas de más de 2.500 años de antigüedad



La extracción de piezas de cerámica que a simple vista tienen una antigüedad de al menos 2.500 años refuerza la teoría de que en las llanuras orientales existió una gran civilización que creó una red caminera inmensa y formó con sus asentamientos un triángulo entre Okinawa, Lomas de Arena de El Palmar y el Urubó, además de habitar comunidades en lo que son Roboré, San Carlos, Samaipata, Postrervalle, Comarapa y Mairana.


El arqueólogo Danilo Drakic indicó que él y su equipo de trabajo llegaron a la propiedad del arquitecto Jamil Morales, cerca de Las Peñas (al sur de la ciudad y a unos 18 km de Los Lotes) advertidos del hallazgo cuando se hacía un pozo para enterrar un machón. “Lamentablemente son restos de valiosa cerámica que fue estropeada hace años y que, para ser cautos, tienen una antigüedad de unos 2.500 años”.


Basa su versión en el hecho de que las piezas encontradas en el lugar son similares a las descubiertas en Ibirza y Sihuenca (Cochabamba) y que datan de 2.430 y 2.925 años atrás. Explicó que esas reliquias están debidamente fechadas porque se hicieron los estudios científicos pertinentes. Drakic hizo notar que, como en el caso de las piezas extraídas en Okinawa, se trata de cerámica con grabados que aparentemente fueron hechas en una primera etapa de la consolidación de grandes asentamientos humanos, pues hay hallazgos posteriores que muestran grabados más claros y con arte más avanzado.


Historia escondida
El descubrimiento de sitios arqueológicos que se viene repitiendo en los últimos años en distintas zonas del territorio cruceño “demuestra que tenemos escondida gran parte de nuestra historia y que es preciso desenterrar para, primero, establecer antigüedad y, luego, consolidar la idea de que nuestros ancestros tenían su propia identidad y cultura y que no fueron simples aborígenes integrantes de pequeñas comunidades de sujetos nómadas”.


Con respecto al último hallazgo, sostuvo que se refuerza la hipótesis del triángulo y se demuestra que la ruta donde se encontraron las piezas fue parte de la red caminera que crearon los componentes de la gran civilización y que comprendía desde el norte argentino hasta Brasil y Paraguay, el valle y el altiplano boliviano, donde han aparecido reliquias similares a las que se van encontrando en los dos últimos años en Santa Cruz. La Brecha es parte del antiguo camino a Camiri y a otros pueblos del sur y Chaco boliviano. “Por esta ruta se desarrolló un gran intercambio comercial entre los habitantes de los asentamientos donde se han encontrado los yacimientos arqueológicos”, manifestó Drakic.

Interés
El arqueólogo, que trabaja para la Gobernación cruceña, dijo que los descubrimientos están llamando la atención de las autoridades departamentales y en especial de los alcaldes de municipios provinciales donde se proyectan obras para exponer las reliquias encontradas en su territorio y preservarlas como un valioso patrimonio histórico y cultural. En la capital, él proyecta una sala de exposición. Pero necesita apoyo

martes, 21 de febrero de 2017

Qhapaq Ñan es el antiguo sistema caminero heredado de los incas

El Qhapaq Ñan es un antiguo sistema de caminos que conectaba a importantes centros de producción, administrativos y ceremoniales de las épocas pre Inca e Inca. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incluyó en la Lista de Patrimonio Mundial en 2014 al “Qhapaq Ñan, Sistema Vial Andino”. Esta red de valor inigualable, revivirá a través de un proyecto que busca remontar la huella de culturas milenarias.

Estas vías atraviesan paisajes de increíble belleza: de montañas, selvas, valles y desiertos que guardan huellas de la vida cotidiana, de la actividad productiva, administrativa, astronómica, militar y ceremonial de los diversos pueblos que conformaron el imperio Inca, que integró los extensos territorios de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

TURISMO PATRIMONIAL

El objetivo del Proyecto “Turismo Patrimonial Comunitario en el Qhapaq Ñan” es crear las condiciones para la integración del turismo comunitario entre Ecuador, Perú y Bolivia, basada en la recuperación del patrimonio cultural y natural del Qhapaq Ñan.

Con ello se espera contribuir a la reducción de la pobreza; lograr que las comunidades locales compartan con los visitantes distintos aspectos de su vida cotidiana y costumbres ancestrales, transmitidas de generación en generación. Esta iniciativa es impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Agencia Italiana para la Cooperación al Desarrollo y los Ministerios de Cultura y Turismo de cada país.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incluyó en la Lista de Patrimonio Mundial en 2014 al “Qhapaq Ñan, Sistema Vial Andino”, en reconocimiento de esta extraordinaria obra de ingeniería precolombina. La postulación del Qhapaq Ñan fue presentada, en forma conjunta por Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, países por los que recorre esta inigualable red de integración caminera.

INTERRELACIÓN DE TRES PAÍSES

El proyecto busca interrelacionar niveles de Gobierno, la Cooperación Internacional y fundamentalmente las comunidades y pueblos indígenas y mestizos de los tres países comprometidos con esta iniciativa conjunta. Para ese propósito, se elaboró un Plan Maestro de Integración Turística Trinacional 2017 - 2020, basado en el patrimonio cultural y natural del Qhapaq Ñan, que genere nuevas oportunidades a las comunidades que conservan la obra, de esta manera atraer turismo por la diversidad de su riqueza cultural y natural.

Se conformaron comités técnicos de trabajo en cada país, se desarrollaron bases de datos de seis zonas priorizadas que cuentan con tramos, subtramos y secciones del Sistema Vial Andino Qhapaq Ñan. Estas zonas pioneras tienen la misión de iniciar la oferta de turismo comunitario en el Qhapaq Ñan, para motivar similares iniciativas en otros pueblos y comunidades vinculadas a estas rutas.

En Ecuador se iniciará este proceso en el centro-sur de la Sierra del país. En Perú, un área elegida se encuentra en el extremo norte, y la otra en el sur andino. El área circunlacustre del lago Titicaca y un segmento subtropical son las zonas priorizadas en Bolivia.

domingo, 19 de febrero de 2017

Triángulo arqueológico entre Okinawa, Urubó y las Lomas



Okinawa, Urubó y las Lomas de Arena forman un valioso triángulo arqueológico que será excavado para recolectar reliquias escondidas hace unos 3.000 años y estudiarlas para identificar sus orígenes. “Este valiosísimo patrimonio fortalece la hipótesis de que en las llanuras cruceñas existió una civilización culta que echa por los suelos la idea de que los españoles se encontraron con enanitos indígenas desnudos y cazando pajaritos”, puntualizó el arqueólogo de la Gobernación cruceña, Danilo Drakic.


La declaración se basa en el hallazgo de un par de urnas funerarias en el predio agrícola de Kiyoshi Kogachi (Okinawa) y del que fue informado por otro agricultor japonés, Miguel Mashiro, quien se interesó por las vasijas y se percató de su valor arqueológico y dio parte a Drakic.


“Se trata de urnas enterradas con cuerpos humanos en su interior, más los utensilios donde se colocaban las ofrendas, y lo interesante son los grabados en la cerámica que, al margen de triángulos y líneas dibujadas, tienen rostros tallados que aparentemente fueron hechos en un periodo anterior al de la elaboración de otras piezas casi similares encontradas en otros sitios arqueológicos, inclusive en El Fuerte de Samaipata, lo que da la pauta de su antigüedad, porque es como si fueran obra de artesanos principiantes en esta clase de arte, por lo que puede deducirse su antigüedad”, agregó el arqueólogo, que trabaja para la Gobernación cruceña.


Otra característica de las reliquias tiene que ver con una especie de tres ‘patas’ que tienen las urnas y los platos donde se hacían las ofrendas.


Triángulo
Además de las reliquias encontradas en Okinawa (seguirán las excavaciones) hay evidencias elocuentes de la presencia de estos mismos grupos en la zona del Urubó y en las Lomas de Arena de El Palmar. En Urubó se encontraron piezas que están siendo destruidas y por ello tratan de acelerar el inicio de las excavaciones. Sin embargo, las muestras disponibles permiten asegurar que los pobladores de esta zona fueron los mismos que dejaron huellas en Okinawa, por lo que urge iniciar las investigaciones.


Lomas de Arena
En la década de los 60, una misión argentina de arqueología detectó un vasto territorio con valiosas piezas de cerámica que se han ido destruyendo por la presencia humnana y el avance de las dunas de arena, que tienden a enterrar de nuevo las reliquias que prácticamente estaban al descubierto. “Tanto en el Urubó como en las Lomas los yacimientos están por desaparecer y es una prioridad para la Gobernación descubrir lo que contienen y lo que pueden contarnos de nuestra historia las piezas que puedan encontrarse para su estudio correspondiente”, agregó Camilo Drakic.

Características
Para el profesional, no es una casualidad que se hallen yacimientos arqueológicos en la región, pues estos pobladores buscaban áreas cercanas a ríos de flujo permanente y caudaloso, como son el Piraí (como era) y el Río Grande, así como otras corrientes fluviales que existían. “No cabe duda de que estos grupos se fueron expandiendo por la región de los valles cruceños, el norte e incluso llegaron hasta lo que hoy es Cochabamba y posiblemente hasta el altiplano”, sostuvo el arqueólogo.

Perfeccionamiento
A medida que avanzaban por el territorio que hoy es Bolivia, los miembros de esa civilización iban perfeccionando su arte en la cerámica y, según Drakic, es muy posible (casi seguro) que gran parte de los hallazgos hechos en Samaipata provengan de esa cultura, que tejió un laberinto de redes camineras que vinculan antiguos núcleos humanos en la Chiquitania, Roboré, San Carlos (Ichilo), Okinawa, Urubó, Lomas de Arena, Samaipata, Comarapa, Postrervalle, Vallegrande, Mairana, entre otros sitios en los que se han hecho valiosos descubrimientos arqueológicos.

Necesidades
Pero el entusiasmo de Drakic por los hallazgos se ve disminuido cuando se le consulta si su departamento cuenta con los medios técnicos, humanos y económicos para encarar la tarea de proceder a las excavaciones de rescate de las reliquias para posteriormente estudiarlas, catalogarlas y fecharlas y llegar a la etapa deseable, que es la exposición de ellas al público para que se valore el patrimonio histórico y cultural de los cruceños. “Hay medios pero lamentablemente no los suficientes como para cumplir a cabalidad con este objetivo”, concluyó Drakic

martes, 14 de febrero de 2017

Estudian declaratoria de Patrimonio Cultural a vía precolombina en Tarija

Tras su descripción arqueológica científica en 2016, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) y otras instituciones elaboran un expediente para pedir a la Unesco que declare patrimonio cultural de la humanidad al camino precolombino Santa Barbara – Iscayachi.

El coordinador técnico, Alfonso Blanco, dijo que esa institución debe liderar el trabajo porque esa ruta forma parte del Qhapaq Ñan más alejado al sur de Bolivia y se encuentra dentro de la Reserva Biológica de Sama.

“Tiene características de construcción y uso de este tipo de caminos que tuvieron muchas implicaciones en la formación de la identidad y cultura tarijeña”, afirmó Blanco.

En 2016, el arqueólogo Marcos Michel se encargó de una descripción científica de la ruta precolombina Santa Bárbara – Iscayachi, cuando la consultora Rumbol realizaba la actualización del Plan de Manejo de la Reserva Biológica de Sama que financió la Oficina Técnica Nacional de los Ríos Pilcomayo y Bermejo (OTN).

Se descubrió en la década 30 y fue utilizado para la construcción del camino Tarija – Potosí, que ahora está cerrado, por donde se desplegaron las tropas bolivianas en la Guerra del Chaco con Paraguay, entre 1932 y 1935.

Blanco reveló que en la Reserva Biológica de Sama, que tiene una extensión de 108.500 hectáreas, se identificaron alrededor de 80 sitios arqueológicos y la mayor parte se encuentran en proximidades de Tajzara donde existen lagunas naturales.

“Hay restos de talleres donde se hacían las puntas de flecha para cazar y afrontar guerras. Eso se va deteriorando y se debe conservar porque se erosionan con el paso del tiempo y a veces la gente de manera furtiva lo saca. Por eso la importancia de documentar para mostrar la riqueza arqueológica no solo para fines turísticos, sino entender la historia de Tarija”, señaló.

Para el arqueólogo Marcos Michel, esa área protegida enclavado en pleno altiplano fue parte de un largo y complejo proceso de desarrollo precolombino y que la tradición cultural Tarija – Chicha data de aproximadamente del 400 d.C (después de Cristo) hasta tiempos Inca y colonia donde se mestizó.

El director ejecutivo de la OTN, Pablo Canedo, reafirmó que la Reserva Biológica de Sama, por su riqueza arqueológica, se posiciona para ser declarada patrimonio cultural de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

domingo, 22 de enero de 2017

Fortalecen la arqueología social y comunitaria

Con el objetivo de fortalecer los conocimientos y las acciones de los que habitan el lugar donde se hallaron y restauraron las once hornacinas, se llevó adelante un taller para la preservación comunitaria de éstas.

La Dirección General de Patrimonio Cultural, del Viceministerio de Interculturalidad, en coordinación con la comunidad Yumani Isla del Sol del Municipio de Copacabana, organizó el Taller de Conservación y Museo Comunitario, que se realizó en el museo Tiwanaku (UDAM).

Participaron autoridades originarias de la Isla del Sol: Yumani, Challa, Challapampa, Alcalde municipal de Copacabana, Dirección de Culturas del Gobierno Autónomo de La Paz, proyecto lago Titicaca (CTB), Instituto de Investigación y Capacitación Pedagógica y Social (IIPS), participantes de las comunidades de Pajchiri, Puerto Pérez, Pallina Grande, Vicha y técnicos del Ministerio de Culturas y Turismo. El objetivo del taller, según reafirmó la directora de Patrimonio, Sonia Avilés, fue compartir el trabajo comunitario de restauración y limpieza realizado en las 11 hornacinas de forma trapezoidal, correspondientes a la época inca, halladas en la comunidad Yumani de la Isla del Sol.

Durante el taller se presentó el tema de Conservación Preventiva por el arqueólogo Hernán Soliz; Concepto de Museo Comunitario, a cargo de Juan Carlos Patón, coordinador Qhapaq Ñan; Museo, Educación y Desarrollo, por Mario Quintanilla (IIPS). Al finalizar se realizó la visita guiada al Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), con las autoridades de Yumani, Challa, Challampampa de la Isla del Sol, quienes disfrutaron de las salas de exposición del museo.

jueves, 19 de enero de 2017

Jedu Sagárnaga: “El estado de conservación de los sitios monumentales en Bolivia es penoso”


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ARQUEÓLOGO| EL INVESTIGADOR ALERTA SOBRE GRAVES AMENAZAS SOBRE SITIOS COMO ISKANWAYA Y LAMENTA LA FALTA DE RECURSOS ESTATALES PARA LA PRESERVACIÓN DE LA RIQUEZA ARQUEOLÓGICA BOLIVIANA.

Regularmente Jedu Sagárnaga hace noticia desde alguna isla del lago Titicaca, o una centenaria necrópolis del altiplano o desde prospecciones en los valles interandinos. Su defensa del patrimonio ancestral boliviano data de hace varias décadas. En esta entrevista Sagárnaga hace una evaluación de la actividad arqueológica en nuestro país.



OH!: Al recordar las lomas artificiales del Beni, las momias que se hallan en el salar, las ciudadelas mollo y otras, se presume una riqueza arqueológica extraordinaria en Bolivia. ¿Es así? ¿Tiene Bolivia un potencial, digamos, superior al “normal” en Latinoamérica y en relación incluso a regiones mayores?

Bolivia tiene un enorme potencial arqueológico, pero no podemos manifestar apasionamiento alguno al momento de procurar una evaluación objetiva sobre la realidad. Hay países, como México o Perú, que poseen infinidad de restos monumentales lo cual posibilita, incluso, programas turísticos ambiciosos en esos países. Pero Bolivia tiene lo suyo, y esa herencia es la que nos interesa no con fines turísticos, y lejos –además– de compararnos con otros países o regiones. Los bienes arqueológicos reflejan nuestro patrimonio, y ese patrimonio es el que nos “significa” como país, como pueblos. Un país se cimienta en su historia más que en su riqueza.



OH!: ¿Cuánto de la presunta riqueza arqueológica boliviana se ha descubierto o identificado?

Dado que los restos monumentales no son demasiado grandes (cuantitativamente hablando), es importante saber que los vestigios no se limitan a estos. Los restos materiales también pueden referirse a dispersiones de puntas de proyectil líticas, fragmentos de cerámica, etc. Gran parte de nuestra riqueza puede expresarse en restos habitacionales, tumbas o –mejor aún– cementerios que aún no han sido descubiertos por encontrarse bajo suelo. Eventualmente labores agrícolas o alguna remoción de suelos por obras de ingeniería se topan con restos, pero no hay programas que –desde el Gobierno central– se dirijan a la exploración y recuperación de estos recursos culturales. O sea que lo que se ha descubierto hasta la fecha, es un porcentaje pequeño de lo que –sin duda– poseemos.



OH!: ¿Qué iniciativas o esfuerzos se hacen y se han hecho en ese sentido?

Las iniciativas y esfuerzos provienen, prácticamente en su totalidad, de entidades independientes. Normalmente son universidades foráneas que proponen un plan de estudios determinado y llegan con sus arqueólogos y recursos propios a trabajar en Bolivia. Por ley, uno o varios arqueólogos y estudiantes bolivianos se suman al proyecto y de esa manera se profundiza en un determinado tema o área, que en el espectro general no significa un adelanto muy significativo. Es justo mencionar a proyectos sostenidos como los que llevan a cabo Christine Hastorf de la Universidad de Berkeley; Heiko Prümers del Instituto arqueológico alemán; John Janusek de la Universidad de Vanderbilt; Christopher Deleare de la Universidad Libre de Bélgica, y otros pocos. Varios han perdido continuidad, y han preferido encaminar sus pasos hacia países vecinos probablemente por las mejores condiciones de trabajo que encuentran allí.

Cabe mencionar a la misión boliviano-finlandesa que trabajó en Bolivia desde 1988 hasta 2006, y de la que fui parte.



OH!: ¿Qué labor ha realizado SCIENTIA?

Nuestra institución –SCIENTIA Consultoría Científica- ha logrado captar unos pocos fondos en los últimos 10 años. Con ellos ha instalado pequeños museos de sitio, excavado en algunos lugares, inventariado restos arqueológicos o restaurado algunos sitios de interés patrimonial. Lastimosamente siempre extendiendo la mano a organizaciones foráneas o representaciones diplomáticas tales como la Embajada de los Países Bajos, la Cooperación Suiza, La Embajada de los Estados Unidos, la Cooperación Belga, etc. Que se motivaron, solidarizaron y finalmente apoyaron nuestras iniciativas. La instalación del Museo de Pariti, por ejemplo, costó 25 mil dólares que se consiguieron de la Cooperación Suiza en 2005. El Gobierno actual destinó 7 millones de dólares para el museo de Evo Morales en Orinoca, sin que allí haya ningún sitio de interés histórico o arqueológico, solo el hecho de que allí haya nacido el Presidente. Basta hacer un rápido cálculo para darnos cuenta de que con ese monto pudieron construirse 280 museos de sitio como el de Pariti. En el momento actual estamos mendigando para conseguir dinero para el museo de Cóndor Amaya que costaría solamente unos 35 mil dólares.

Por lo demás, el Gobierno no destina fondos para la investigación arqueológica. La única fuente de recursos es la “arqueología de contrato”. Esto porque las empresas que construyen caminos, tienden gasoductos o tienen concesiones mineras, por mencionar lo más frecuente, están obligadas por ley a realizar estudios de impacto arqueológico y ver de preservar los restos que se encuentren.



OH!: ¿Cómo van las políticas de preservación e investigación en los centros arqueológicos ya consolidados como Tiwanaku, Incallajta, Samaipata, Iskanwaya, etc.?

Poco puedo decirte al respecto, pues no estoy directamente relacionado con las instituciones gubernamentales encargadas de aquello. Además hay cierto hermetismo de parte de ellas.

Puedo comentar que Tiwanaku y Samaipata son Patrimonio de la Humanidad y, por tanto, deberían estar muy bien gestionados, pero parece que no es así. Sin embargo, en el Museo Regional de Tiwanaku recientemente se han montado dos novedosas exposiciones. Pueden tomarse como punto a favor para el Centro que tiene a su cargo la gestión del principal yacimiento arqueológico boliviano.

En Samaipata se hace mantenimiento del área arqueológica y se tiene permanentemente abierto el museo, pero no se han llevado nuevas intervenciones allí recientemente. Las más importantes fueron dirigidas por el alemán Albert Meyers, pero estamos hablando de los años 90.

En cuanto a Inkallajta tampoco se está interviniendo arqueológicamente allí. Pese a los esfuerzos de los colegas cochabambinos, no pudo conseguirse aún su declaratoria como Patrimonio de la Humanidad.

El caso de Iskanwaya es más trágico. Se tienen anaqueles llenos de proyectos para su conservación y mantenimiento, pues corre serio riesgo de perderse. Se han invertido importantes cantidades de dinero para su salvaguarda, pero el proceso de deterioro continúa. Triste será que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos conozcan esta importante ciudadela solo en fotografías.

En general, entonces, el estado de conservación de los sitios monumentales en Bolivia es penoso.



OH!: ¿Qué entidades estatales o privadas impulsan o apoyan la investigación arqueológica en Bolivia?

La Unidad de Arqueología y Museos dependiente del Ministerio de Culturas brinda apoyo moral y facilita el trabajo de los arqueólogos emitiendo autorizaciones y llevando a cabo el control de los proyectos. Pero esa repartición misma carece de recursos.

En cuanto a las entidades privadas, de motu proprio, ninguna apoya la investigación arqueológica en Bolivia. Y eso es triste cuando comparamos con lo que sucede en Perú o Chile, donde incluso hay fundaciones privadas que impulsan esta actividad.



OH!: Hace algunos años hubo noticias sobre la cooperación de, por ejemplo, Dinamarca y me parece que Japón. ¿Qué sucede con la cooperación internacional? ¿Ha aumentado o disminuido?

Extraoficialmente se me dijo el año pasado que Japón donaría algo así como seis millones de dólares para la conservación de Tiwanaku, pero que el monto estaría dividido en 4, para 4 años de labores. Realmente no es mucho, pero es significativo. Ahora, ¿quiénes se encargarían de la labor? Que yo sepa no fueron fondos concursables, y no sé quiénes estarán ejecutando el proyecto, ni sus componentes.



OH!: Hace dos o tres años hubo diversas denuncias sobre deterioro de monumentos arqueológicos, incluso en Tiwanaku.

Todos los monumentos tienden a desaparecer en su calidad de restos materiales. Es una ley física, véase el cuarto principio de la termodinámica. Y además los monumentos de la antigüedad ya han cumplido su ciclo. Si los habitantes actuales no hacemos nada para su protección y conservación, ese deterioro continuará. Pero, en cambio, a veces se realizan acciones más bien contrarias: de destrucción. La celebración del Año Nuevo Aymara en Tiwanaku, por ejemplo, causa destrozos irreparables.

Es responsabilidad nuestra tratar de prolongar esa “vida” para el disfrute de las generaciones venideras y para entender nuestras raíces.



OH!: ¿Qué proyectos tiene en curso?

Como institución científica privada SCIENTIA tiene amplio conocimiento de sitios que podrían brindar información relevante sobre nuestro pasado, y desearía intervenir arqueológicamente en ellos, pero cualquier intervención requiere de recursos económicos, y estos no existen. De todos modos nunca nos hemos quedado de brazos cruzados pues consideramos que es nuestro deber proteger, estudiar y difundir nuestros recursos arqueológicos. Así que hemos de seguir con el mismo derrotero.

“Chachapuma, revista de arqueología boliviana” es otro emprendimiento nuestro que ha llegado al octavo número, pero lastimosamente no es un proyecto autosostenible y requiere recursos económicos para subsistir, los mismos que tampoco se tienen.



OH!: ¿Qué me dice de la actividad arqueológica a nivel de academia, universidades, etc.?

Dentro de este panorama, desalentador por cierto, creo que la Universidad Mayor de San Andrés tiene una participación positiva, pues aunque la Carrera de Arqueología es pequeña, tiene la misión de formar profesionales capaces y comprometidos con la realidad nacional. Además, a través de los fondos IDH, ha logrado llevar a cabo algunos significativos proyectos en bien de la arqueología boliviana.



Reconstruyen rostro del Hombre de San Luis



Un suceso muy importante para la investigación arqueológica tarijeña se dio la tarde del miércoles en el laboratorio fotográfico del Museo Nacional Paleontológico Arqueológico cuando se inició el proceso de escaneo del cráneo del “Hombre de San Luís”.

El proceso se realiza gracias al apoyo de la Universidad Católica Boliviana, que aportó con su recientemente adquirido escáner tridimensional.
Los restos fósiles fueron encontrados a mediados de los 80 en la zona de San Luís y datados por un laboratorio de Zurich con una antigüedad de 760 años, por lo que este trabajo está direccionado a armar una reconstrucción facial digital de los mismos. “Esto nos permite soñar con ver el rostro del que quizás es el tarijeño más antiguo del que tenemos noticia, así como para empezar a pensar en un nuevo museo paleontológico”, comentó Enrique Farfán, rector de la UCB en Tarija.
El escaneo de las aproximadamente cincuenta piezas de distintos tamaños está a cargo del ingeniero en mecatrónica Jhon Ordóñez, docente de la Universidad Católica, quien estima que el trabajo final concluirá por lo menos en dos semanas dado que se busca generar los mejores modelos digitales.
Una vez acabado el trabajo local, los datos digitales serán traslados a los contactos internacionales con que cuenta la UCB, incluida la antropóloga Débora Blom, que el año pasado ya estuvo estudiando los restos.