Los petroglifos son diseños simbólicos grabados en rocas, desgastando su capa superficial. Muchos fueron hechos por los hombres del período paleolítico. Son el más cercano antecedente de los símbolos previos a la escritura.
Su uso como forma de comunicación data hacia el 10.000 a.C. y pueden llegar hasta tiempos modernos en algunas culturas y lugares.
La palabra proviene de los términos griegos petros (piedra) y glyphein (tallar).
Ese término no debe confundirse con el de pictografía, una forma de comunicación escrita mediante imágenes que se remonta al neolítico, aunque ambos pertenecen a la categoría general y más amplia de “arte rupestre”.
Los petroglifos más antiguos de la Tierra datan del paleolítico superior o del neolítico. Más adelante, hace alrededor de 7.000 o 9.000 años co-menzaron a aparecer sistemas de escritura como los pictogramas y los ideogramas.
Los petroglifos siguieron siendo muy comunes y algunas sociedades menos avanzadas continuaron utilizándolos durante milenios, incluso hasta el momento de entrar en contacto con la cultura occidental.
Se han encontrado en todos los continentes, exceptuando la Antártida, aunque se concentran especialmente en zonas de Sudamérica, África, Escandinavia, Siberia, Islas Canarias, el suroeste de Norteamérica, Istmo de Panamá y Australia.
ACCESO HACIA LOS PETROGLIFOS DEL RÍO BENI: Se toma un bus de Villa Fátima, en la ciudad de La Paz y se sigue el trayecto La Paz-Santa Bárbara-Caranavi-Palos Blancos-Yucumo-Rurrenabaque, el viaje dura 18 horas. El pasaje vale 100 Bolivianos.
También se puede comprar un pasaje aéreo La Paz-Rurrenabaque en la calle Sagárnaga de la ciudad de La Paz, el viaje dura una hora. El pasaje vale 400 Bolivianos. La pista de Rurrenabaque es asfaltada. Existen varios vuelos diarios de ida y de vuelta.
Posteriormente, en una agencia de turismo de Rurrenabaque se contrata un bote con motor fuera de borda, que nos lleva río arriba por el río Beni, a 22 kilómetros por hora. El trayecto es Rurrenabaque-Angosto de El Bala-Naranjani (Estrecho del Beu, Estrecho del Chepete), el via-je dura 4 horas por el río Beni.
Durante el trayecto en bote, a la derecha del río se halla el “Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi” (departamento de La Paz-Bolivia) y a la izquierda el área protegida “Reserva de Biósfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas” (departamento del Beni-Bolivia).
En las orillas del río Beni se puede acampar para retornar al día siguiente o también retornar en el día. Si se va a acampar se debe llevar pantalones largos y mangas largas para evitar las picaduras de los mosquitos. Se puede llevar un repelente. Se debe llevar una carpa con mosquitero incorporado. Se puede llevar agua en envases para beber.
GEOMORFOLOGÍA DE LA ZONA: A nivel macro, subiendo de Rurrenabaque hacia el Beu, primeramente se atraviesa la primera serranía, luego la segunda serranía es la de El Bala, luego se atraviesa la tercera serranía que es la de Chepete y finalmente la cuarta se-rranía es la del Beu.
ALTURA: Los petroglifos del Beu y Chepete, se hallan a una altura promedio de 300 metros sobre el nivel del mar.
REPRESENTACIONES GRÁFICAS: En las orillas del río Beni se pueden observar representaciones antropomorfas, zoomorfas y geométricas ta-lladas sobre rocas.
REPRESENTACIONES ANTROPO-MORFAS: Son gráficos que muestran figuras humanas. En estas se pueden distinguir, la cabeza con los ojos y la boca, el tronco, los brazos, antebrazos, dedos, muslos, piernas y dedos de los pies. La mayoría de los dibujos tallados en las rocas, se hallan de frente.
REPRESENTACIONES ZOOMORFAS: Se tienen primates (monos), serpientes, mamíferos y aves. En la mayoría de los primates se puede apreciar la cola.
Las representaciones espirales también pueden ser asociadas a serpientes. En los mamíferos se puede apreciar que son cuadrúpedos. En
las aves se pueden distinguir las alas. Existen dibujos tallados en las rocas donde se observan aves de perfil con 2 miembros inferiores.
REPRESENTACIONES FITOMORFAS: Son gráficos que muestran representaciones de plantas. Se pueden observar los pétalos de flores adheridos al cáliz.
REPRESENTACIONES GEOMÉTRICAS: Se tienen círculos concéntricos, espirales y líneas onduladas. Algunos piensan que son avisos acerca de que en ese lugar del río existen remolinos peligrosos.
EL ANGOSTO DE EL BALA Y LOS PETROGLIFOS: El río Beni es uno de los más caudalosos de Bolivia, es así que desde 1958 se planeó la construcción de primeramente una represa en el Angosto de El Bala y el año 2016 dos represas, una en El Bala y otra en el estrecho de Chepete. Lamentablemente estos proyectos dejarían bajo el agua éstos petroglifos en estudio.
PETROGLIFOS DEL BEU: Los petroglifos se hallan en la “Encañada o Estrecho del Beu”. Aquí existe un bloque enorme de aproximadamente 2 metros cúbicos con varias caras (“paneles”) donde se hallan grabados. Así por ejemplo existen primates (monos).
EXPLICACIÓN DE LOS PETROGLIFOS DEL RÍO BENI: Algunos estudiosos señalan que los antiguos moradores de las orillas del río Beni que pudieron ser los antepasados de la etnia tacana, grabaron en las rocas su entorno, como ser fauna (serpientes, aves y cuadrúpedos) y flora, así como a los habitantes humanos. Nos encontramos frente a grabados prehispánicos (antes de la llegada de los es-pañoles en 1492).
Los grabados pudieron ser para mostrar la fauna existente en el lugar y para poder ver, qué animales les podían servir para sus diferentes necesidades de sobrevivencia (razones económicas).
Algunos otros estudiosos indican que si se hallan petroglifos cerca de caminos o ríos, los petroglifos tuvieron una función de señalización.
Debemos recordar que los antiguos no conocían la escritura ni el papel, razón por la cual dejaron inscritas sus apreciaciones del momento en forma de tallados en las rocas del lugar.
Lastimosamente los grabados en roca, están aislados de otros hallazgos como ser cerámica, lo que nos hubiese permitido realizar una datación de la antigüedad aproximada de estos grabados. Asimismo estos grabados del río Beni, nos permiten apreciar que el ser humano se hallaba inmerso dentro de su medio ambiente como es la fauna y la flora.
Al observar todas estas representaciones, en las orillas del río Beni, nos muestran que este río era un medio de comunicación sur a norte y que mucha gente seguramente lo navegaban fácilmente. Por otro lado probablemente el río Beni también era una fuente de alimentos de peces (pacú, dorado y otros).
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martes, 12 de septiembre de 2017
Petroglifos del río Beni
lunes, 27 de marzo de 2017
Geoglifos, patrimonio casi desconocido
IDENTIFICADOS
24 geoglifos fueron identificados en diversas zonas de Pando, según investigaciones en la región amazónica.
El patrimonio arqueológico de la Amazonía en la región de Pando y Beni es mucho más amplio de lo que algunos imaginan. Por ejemplo, existe la presencia de geoglifos, figuras hechas en la tierra por culturas ancestrales, que demuestran la presencia humana en esta región desde hace miles de años.
Los investigadores brasileños Ondemar Ferreira, Franklin Levy y Alceu Ranzi fueron los primeros en registrar y estudiar los geoglifos encontrados en los estados del Acre, Rondonia y Amazonas en Brasil, y donde actualmente se documentaron alrededor de 300 desde su primer hallazgo hace 40 años.
¿Qué es un geoglifo? “gea” significa tierra y “glifo” marca, señal. Para entender mejor este concepto es preciso describirlo como una estructura hecha en la tierra con forma generalmente circular, pero que puede tener otra apariencia, sus dimensiones son grandes y tiene una antigüedad de miles de años. Los geoglifos pueden ser apreciados en su totalidad desde el aire.
En Bolivia, en 2012, el investigador Lizardo Melgar encabezó una inspección y estudios de una estructura con estas características en Puerto Rico, Pando, dando lugar al denominado Geoglifo Guagima, similar a los geoglifos de Brasil.
Con el transcurso del tiempo y con las altas tasas de deforestación que se registran en la región norte amazónica, en Pando, se han descubierto alrededor de 24 geoglifos, según estimaciones del biólogo e investigador de la Universidad Amazónica de Pando, Julio Rojas Guamán.
Sin embargo, para Rojas aún quedan estudios a profundidad que deben realizarse para poder identificar las funciones que cumplían estos geoglifos, qué culturas habitaban en esta región, qué relación existía entre las poblaciones de estas tierras bajas con las de tierras altas, y otras interrogantes. Para este tipo de investigación es necesario el apoyo gubernamental.
“No solamente en temas de arqueología, en temas de biodiversidad falta mucho por investigar en la región donde tampoco hay suficiente apoyo. Creo que son políticas nacionales que tienen que cambiar para poder trabajar en estos temas”, apuntó.
Asimismo, Rojas destaca que no sólo basta conocer los orígenes y las actividades de estas culturas que vivieron desde hace miles de años en la Amazonía, sino considera importante aprender sobre sus métodos adaptativos a los cambios climáticos para poder implementarlos actualmente frente a los fenómenos climáticos actuales.
“Ver cuál puede ser la información que nos puede servir para poder enfrentar todos los cambios climáticos porque todas las especies de plantas que estas culturas han utilizado podrían ser nuevamente recuperadas para que sean las especies que puedan ser utilizadas como un proceso adaptativo a los cambios que se van a presentar en la región”, finalizó.
Mitos sobre la Amazonía
Según el biólogo Julio Rojas existen mitos sobre esta región que poco a poco van cambiando o descalificándose debido a los hallazgos de restos arqueológicos en diversas regiones de tierras bajas. A continuación alguno de esos mitos.
Imágenes grabadas en piedra, evidencia de la presencia de culturas ancestrales por preservar
Los petroglifos son imágenes grabadas en piedra por el hombre y datan de hace miles de años, forman parte del arte rupestre de culturas antiguas que utilizaban esta técnica para transmitir mensajes o rastros de su existencia.
La Amazonía boliviana no queda exenta de este tipo de manifestaciones, existen diversos lugares donde sus hallazgos ya han sido documentados, pero aún quedan más por descubrir e investigar.
Según la investigación Arte Rupestre en las Tierras Bajas de Bolivia, de los investigadores Mathias Strecher, Carlos Kaifer, Lilo Methfessel y Freddy Taboada –publicada en el libro En el Corazón de América del Sur 3 (Arqueología de las tierras bajas de Bolivia y zonas limítrofes) de la Biblioteca del Museo de Historia de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno en Santa Cruz–, a mediados del siglo XIX surgen las primeras investigaciones de estos rastros en la Amazonía boliviana.
Este estudio afirma que existen registrados 44 sitios de arte rupestre en la Amazonía de Bolivia, considerada una cantidad pequeña si se compara a los más de 1.000 sitios estimados en todo el país. Entre los lugares identificados están: seis sitios en el departamento de Pando, 12 en el Beni, 18 sitios en el norte de La Paz, dos en el norte de Cochabamba y cinco en el norte de Santa Cruz.
Entre las figuras que predominan en este tipo de arte están espirales, círculos y líneas en zigzag. Además, existen figuras compuestas y otras con un alto grado de complejidad.
Petroglifos en Cachuela
Esperanza
El biólogo e investigador del Centro para la Investigación de la Amazonía (CIPA) de la Universidad Amazónica de Pando, Julio Rojas, documentó la presencia de petroglifos en Cachuela Esperanza, Beni. Previamente, en 2002, un viajero alemán Torsten Unnasch, encontró estos vestigios que son accesibles en época seca del año, entre los meses de agosto a septiembre.
Para Rojas existe más un interés general por gente e investigadores extranjeros hacia este tipo de restos arqueológicos; sin embargo, los lugareños ven estos vestigios como algo normal y cotidiano, incluso su conservación está siendo amenazada por el uso de los petroglifos en la minería del oro en el río Madre de Dios.
“En la zona de Cachuela Esperanza, lamentablemente, muchos de estos petroglifos que están tallados en rocas los están utilizando como anclas en las dragas que se dedican a la extracción de oro”, indica.
Entonces, para el investigador es necesario darles el valor correspondiente. También es importante continuar con las investigaciones de estos símbolos tallados en piedra para conocer más sobre las culturas que los propiciaron y sobre sus funciones.
Asimismo. Rojas considera que el beneficio de potencializar las zonas donde se hallan los petroglifos amazónicos puede ser el tema turístico para poder difundir estas zonas arqueológicas y fomentar la visita de turistas en la región.
lunes, 24 de noviembre de 2014
Reabre el primer y único museo etnoarqueológico del Beni
Tras siete meses de cierre por refacciones y mejoras, mañana se reabre el primer y único museo etnoarqueológico del Beni, que expone los íconos folklóricos del departamento y las piezas encontradas por investigadores sobre la cultura mojeña. Por fuera luce la recreación a escala de obras destacadas de la herencia hidráulica, como las lagunas, lomas artificiales, los terraplenes y camellones.
El museo, que lleva el nombre de Kenneth Lee en homenaje al descubridor y estudioso de la cultura del Gran Mojos, se encuentra en Trinidad y se diferencia de otras salas dispuestas en poblados y ciudades intermedias porque concentra la mayor cantidad de muestras típicas y arqueológicas que fueron catalogadas y ordenadas bajo estándares nacionales, explicó la directora departamental de Turismo, Katherine Kohler.
Apenas ingrese, el visitante se encontrará inmerso en la cultura local cuando observe de frente la muestra de una loma artificial –promontorio de tierra que se asemeja a una isla, segura en tiempo de lluvia e inundaciones– acompañada de su respectiva información.
En su recorrido inicial también podrá ver los camellones, que eran plataformas elevadas para acumular agua y garantizar la producción agrícola, un terraplén que representa el control hidráulico que se tenía, y una laguna, de la que se informa servía de reservorio para la producción agrícola y piscícola.
Ya al interior del museo se encuentran dos amplios salones en los que se exponen los trajes típicos de las danzas en piezas de madera, además de máscaras, semillas, instrumentos musicales y textiles característicos del lugar.
El segundo espacio es arqueológico en su totalidad porque muestra, en vitrinas, las piezas de cerámica y otros materiales que fueron encontrados y donados por los investigadores, acompañados de grandes fotografías y cuadros que tratan de graficar las antiguas prácticas de la cultura mojeña.
No es todo, a unos metros del lugar se construyó una sala multifuncional que está destinada a disertaciones especializadas y exposiciones de arte o actividades culturales, agregó Kohler en declaraciones a este medio.
La reinauguración está prevista para mañana martes por la noche y más que un acto oficial, se tratará de una gala cultural a la que asistirán autoridades departamentales. El museo permanecerá abierto de lunes a viernes, dispondrá de guías y se podrán programar visitas masivas tanto de grupos locales como del interior y del exterior.
El museo, que lleva el nombre de Kenneth Lee en homenaje al descubridor y estudioso de la cultura del Gran Mojos, se encuentra en Trinidad y se diferencia de otras salas dispuestas en poblados y ciudades intermedias porque concentra la mayor cantidad de muestras típicas y arqueológicas que fueron catalogadas y ordenadas bajo estándares nacionales, explicó la directora departamental de Turismo, Katherine Kohler.
Apenas ingrese, el visitante se encontrará inmerso en la cultura local cuando observe de frente la muestra de una loma artificial –promontorio de tierra que se asemeja a una isla, segura en tiempo de lluvia e inundaciones– acompañada de su respectiva información.
En su recorrido inicial también podrá ver los camellones, que eran plataformas elevadas para acumular agua y garantizar la producción agrícola, un terraplén que representa el control hidráulico que se tenía, y una laguna, de la que se informa servía de reservorio para la producción agrícola y piscícola.
Ya al interior del museo se encuentran dos amplios salones en los que se exponen los trajes típicos de las danzas en piezas de madera, además de máscaras, semillas, instrumentos musicales y textiles característicos del lugar.
El segundo espacio es arqueológico en su totalidad porque muestra, en vitrinas, las piezas de cerámica y otros materiales que fueron encontrados y donados por los investigadores, acompañados de grandes fotografías y cuadros que tratan de graficar las antiguas prácticas de la cultura mojeña.
No es todo, a unos metros del lugar se construyó una sala multifuncional que está destinada a disertaciones especializadas y exposiciones de arte o actividades culturales, agregó Kohler en declaraciones a este medio.
La reinauguración está prevista para mañana martes por la noche y más que un acto oficial, se tratará de una gala cultural a la que asistirán autoridades departamentales. El museo permanecerá abierto de lunes a viernes, dispondrá de guías y se podrán programar visitas masivas tanto de grupos locales como del interior y del exterior.
viernes, 25 de julio de 2014
ARQUEOLOGÍA Lombardo va en busca de más historia a Moxos
El año pasado un estudio realizado por un equipo de arqueólogos demostró que las islas de bosque encontradas en las llanuras de Moxos se habían formado hace aproximadamente 10.400 años, durante el periodo holoceno.
Estas islas, utilizadas como una especie de basurero por habitantes de la región, confirmaban la llegada del humano a América mucho antes de lo que se creía.
El geógrafo italiano Umberto Lombardo es uno de los que lleva adelante este estudio desde 2006. Acaba de llegar a Bolivia para continuar esta labor, aprovechando que las lluvias disminuyen en estos meses.
Estudios recientes
Dos islas más se identificaron desde la población del estudio, y ubicaron una más, que piensan confirmar en esta oportunidad, explicó Lombardo.
El científico italiano manifestó que se trabaja en dos líneas, la arqueológica y la de reconstrucción y evolución del paisaje en este territorio.
“Este año hemos publicado dos artículos sobre este tema: uno sobre el origen de las lagunas rectangulares en la zona y el otro sobre la tectónica, los fenómenos geológicos, en determinados eventos de Beni en los últimos 10.000 años”, comentó Lombardo.
Estos puntos son muy importantes, señaló Lombardo, porque hasta ahora siempre se ha asumido que todos los cambios que han habido en estas zonas han sido climáticos. “Pero en realidad yo creo que sí ha habido una corriente muy importante de movimiento de la costa terrestre que afecta los terrenos”, dijo el italiano, que trabaja en este proyecto con el boliviano José Capriles.
Hombre y naturaleza
Una vez confirmada la posibilidad de vida humana hace 10.000 años en las Tierras Bajas bolivianas, lo que se quiere conocer ahora es cómo fue la dinámica del hombre con el medioambiente en ese periodo de tiempo.
En las investigaciones del año pasado se encontraron restos óseos humanos que permitirían saber más acerca de los habitantes de estos territorios. Lombardo expresó que lo único que habían podido comprobar era de que se trataba de un hombre de unos 35 a 50 años, de una estatura de 1.80 m. Tamaño que si bien es llamativo para un hombre de esa época, no arroja muchos resultados aún. “Tendríamos que encontrar más fósiles para llegar a algo más concreto”, comentó Lombardo.
A largo plazo
Lombardo dijo que no hay una fecha específica para acabar los trabajos, estos pueden durar muchos años. Sobre la posibilidad de encontrar otros lugares similares a los de Moxos, el geólogo advirtió que de seguro existen, pero la falta de fondos no les permite llegar a ellos e investigar
TIPS
Noticia mundial
El hallazgo de estas islas de conchales tuvo repercursión en el mundo científico. Umberto Lombardo trabaja con el apoyo de la Universidad de Berna. Quiere conseguir más fondos para seguir el proyecto.
Apoyo
Las islas servían como basureros para los habitantes de estos territorios. Se encontraron conchas de caracol, huesos de animales y carbón.
Estas islas, utilizadas como una especie de basurero por habitantes de la región, confirmaban la llegada del humano a América mucho antes de lo que se creía.
El geógrafo italiano Umberto Lombardo es uno de los que lleva adelante este estudio desde 2006. Acaba de llegar a Bolivia para continuar esta labor, aprovechando que las lluvias disminuyen en estos meses.
Estudios recientes
Dos islas más se identificaron desde la población del estudio, y ubicaron una más, que piensan confirmar en esta oportunidad, explicó Lombardo.
El científico italiano manifestó que se trabaja en dos líneas, la arqueológica y la de reconstrucción y evolución del paisaje en este territorio.
“Este año hemos publicado dos artículos sobre este tema: uno sobre el origen de las lagunas rectangulares en la zona y el otro sobre la tectónica, los fenómenos geológicos, en determinados eventos de Beni en los últimos 10.000 años”, comentó Lombardo.
Estos puntos son muy importantes, señaló Lombardo, porque hasta ahora siempre se ha asumido que todos los cambios que han habido en estas zonas han sido climáticos. “Pero en realidad yo creo que sí ha habido una corriente muy importante de movimiento de la costa terrestre que afecta los terrenos”, dijo el italiano, que trabaja en este proyecto con el boliviano José Capriles.
Hombre y naturaleza
Una vez confirmada la posibilidad de vida humana hace 10.000 años en las Tierras Bajas bolivianas, lo que se quiere conocer ahora es cómo fue la dinámica del hombre con el medioambiente en ese periodo de tiempo.
En las investigaciones del año pasado se encontraron restos óseos humanos que permitirían saber más acerca de los habitantes de estos territorios. Lombardo expresó que lo único que habían podido comprobar era de que se trataba de un hombre de unos 35 a 50 años, de una estatura de 1.80 m. Tamaño que si bien es llamativo para un hombre de esa época, no arroja muchos resultados aún. “Tendríamos que encontrar más fósiles para llegar a algo más concreto”, comentó Lombardo.
A largo plazo
Lombardo dijo que no hay una fecha específica para acabar los trabajos, estos pueden durar muchos años. Sobre la posibilidad de encontrar otros lugares similares a los de Moxos, el geólogo advirtió que de seguro existen, pero la falta de fondos no les permite llegar a ellos e investigar
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Noticia mundial
El hallazgo de estas islas de conchales tuvo repercursión en el mundo científico. Umberto Lombardo trabaja con el apoyo de la Universidad de Berna. Quiere conseguir más fondos para seguir el proyecto.
Apoyo
Las islas servían como basureros para los habitantes de estos territorios. Se encontraron conchas de caracol, huesos de animales y carbón.
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