Luego de un barrido geofísico y un registro digital de un 30 por ciento de las piezas monumentales de las ruinas de Tiwanaku, se ha logrado saber que bajo el suelo de Kantatallita se encuentran dos monumentos bastante grandes, por lo que en agosto se reanudarán las excavaciones, para lo que ya se cuenta con el permiso de la Unesco, institución que a través de su directora, Irina Bokova, visitó ayer el lugar para felicitar por el avance que se hizo en el cuidado de la ruinas, luego de una evaluación realizada por esta entidad hace un mes atrás.
"Se ha realizado la revisión geofísico con dos artefactos de teledetección en tercera dimensión, que nos han mostrado que en Kantatallita, en la parte izquierda inferior del templete, hay dos anomalías que pueden tratarse de pedestales o esculturas monumentales, que serían un gran aporte para potenciar las exposiciones actuales que tenemos en el sitio", manifestó el director ejecutivo del Centro de Investigaciones Arqueológicas, Antropológicas y Administración de Tiwanaku, Ludwing Cayo Quisbert.
En cuanto al avance de los registros de las piezas arqueológicas, mediante cooperación internacional, se ha logrado abarcar un 30 por ciento, que se espera se pueda retomar el 2015 para avanzar con un 30 ó 40 por ciento del resto.
DETERIORO
Sin embargo, debido a las inclemencias del tiempo y la falta de medidas de protección, gran parte de las piezas del complejo de las ruinas de Tiwanaku se encuentran deterioradas y en mal estado.
“No estamos en estado de riesgo, pero igual implica muchas responsabilidades, es por eso que mediante el registro digital podremos detectar el tipo de desgaste que se tiene en las esculturas con relación al tiempo que requieren para desaparecer, es un estudio que se pondrá a consideración del directorio de Ciaaat, para tomar las medidas de conservación", Manifestó Cayo.
Será luego de los resultados de estos estudios y registros que se determine si se traslada la Puerta el Sol o las otras piezas a un ambiente cerrado, como se hizo para la conservación del monolito Benet.
VISITA DE BOCOVA
Por su parte, la directora de la Unesco, Irina Bocova, en su visita a las ruinas, felicitó a los comunarios y las autoridades por el trabajo de conservación, con el que se ha comenzado, ya que estas piezas al ser un patrimonio, son de vital importancia para la humanidad.
"Es un gran placer ver que el centro espiritual y político de esta cultura está siendo cuidada y preservada por los pobladores de las comunidades locales, que son los centinelas de nuestra herencia común, sé que ha habido grandes adelantos para la protección y conservación del sitio", manifestó Bocova.
Asimismo, la autoridad hizo una visita a la localidad de Callamarka, perteneciente al municipio de Laja, de manera extraoficial, ya que esta localidad forma parte del Camino del Capaq Ñan (Camino del Inca) que comprende cinco países entre los que se encuentra Bolivia.
En el lugar, Bocova agradeció a los pobladores por el cariño, con el que la recibieron preparando todas las muestras de su cultura, como el tejido, la comida y su música y danza.
martes, 17 de junio de 2014
domingo, 15 de junio de 2014
Convocan al Segundo Congreso Plurinacional Antropología
“Las viejas áreas de la antropología deben ser desbordadas”, dice Pedro Pachaguaya, uno de los organizadores del II Congreso Plurinacional de Antropología “Desarrollo, Interacción y Flujo de Antropologías en Bolivia”, que se realizará en 13 simposios que precisamente abren la disciplina a temas políticos y socioambientales. Los investigadores pueden enviar ponencias hasta el 15 de agosto.
De hecho el interés por participar hasta ahora es principalmente de investigadores del exterior (de México, Argentina y Brasil), quienes se comunicaron con los investigadores para conocer la forma de participar con ponencias. El antropólogo Pachaguaya dice además que es interesante la participación de los investigadores brasileños (dos de los simposios están coordinados por investigadoras de esa nacionalidad) que tienen un alto interés académico por los procesos que se viven en Bolivia. El otro grupo de estudiosos interesados está formado por antiguos investigadores que trabajaron en los años 60 a 80 en el país, y están pendientes de conocer qué se está discutiendo en este momento desde la antropología.
ORGANIZADORES La convocatoria a este II Congreso Plurinacional de Antropología está organizada por el Instituto de Investigaciones Antropológicas y Arqueológicas de la Universidad Mayor de San Andrés, la Asociación Departamental de Antropólogos de La Paz y el Museo de Etnografía y Folclore. Pachaguaya, miembro de ADA-La Paz, explica que los temas de los simposios reflejan una apertura de la disciplina y un intento por salir de los temas coyunturales para reflexionar sobre los estructurales.
Los coordinadores de los trece simposios están habilitados para recibir los resúmenes y las ponencias de los investigadores interesados en participar de este encuentro académico hasta el 15 de agosto.
Las pautas de presentación de las ponencias están en el link http://www.antropologiabolivia.com/
De hecho el interés por participar hasta ahora es principalmente de investigadores del exterior (de México, Argentina y Brasil), quienes se comunicaron con los investigadores para conocer la forma de participar con ponencias. El antropólogo Pachaguaya dice además que es interesante la participación de los investigadores brasileños (dos de los simposios están coordinados por investigadoras de esa nacionalidad) que tienen un alto interés académico por los procesos que se viven en Bolivia. El otro grupo de estudiosos interesados está formado por antiguos investigadores que trabajaron en los años 60 a 80 en el país, y están pendientes de conocer qué se está discutiendo en este momento desde la antropología.
ORGANIZADORES La convocatoria a este II Congreso Plurinacional de Antropología está organizada por el Instituto de Investigaciones Antropológicas y Arqueológicas de la Universidad Mayor de San Andrés, la Asociación Departamental de Antropólogos de La Paz y el Museo de Etnografía y Folclore. Pachaguaya, miembro de ADA-La Paz, explica que los temas de los simposios reflejan una apertura de la disciplina y un intento por salir de los temas coyunturales para reflexionar sobre los estructurales.
Los coordinadores de los trece simposios están habilitados para recibir los resúmenes y las ponencias de los investigadores interesados en participar de este encuentro académico hasta el 15 de agosto.
Las pautas de presentación de las ponencias están en el link http://www.antropologiabolivia.com/
Calendario andino marca más de 160 mil años de existencia del Tawantinsuyo
Con el Willka Kuti o el retorno del sol se marca un ciclo más en el calendario andino amazónico, sin embargo hasta la fecha no existe una cifra exacta, sobre los años de celebración hasta la fecha. El líder del centro Wiñay Pacha, Pachakuti Acarapi, señaló que según el marataka (calendario andino) este año se celebran 160.522 años y no 5.522 como se pensaba.
Para Pachakuti, la versión de los 5.532 años viene de la mala interpretación de la filosofía y cosmovisión de los tiahuanacotas y de sus ciclos en el tiempo, ya que le dieron un valor de mil años a cada sol, sumando hasta el momento 5 mil.
“Con la ciencia moderna se pudo comprobar y corroborar que lo que queda de Tiahuanaco, los monolitos, la Puerta del Sol y otros restos arqueológicos, demuestra que cada pieza en el lugar no viene de hace cinco mil años, sino de hace más 160 mil años atrás”, manifestó Pachakuti.
Para el entendido, el mismo hecho que se cuenten con ruinas de ciudades pétreas en lugares cercanos a Tiahuanaco y en las profundidades del lago Titicaca hacen pensar que estas habrían sido construidas incluso antes de la era terciaria.
Sin embargo, varios otros estudiosos del tema señalan que habría otro calendario aprobado, proveniente de la provincia Pacajes, cuyo nombre proviene de los términos aymaras Paca - Jaques, que significan “hombres águila” o “hombres que traen la luz”.
“Existe un calendario aún más ancestral, que fue recuperado de la provincia Pacajes, que antiguamente abarcaba parte de las costas de Perú y Chile, además de una parte muy extensa de Bolivia y que es la que menos ha perdido de su historia, que hasta el momento sobrepasa los 40 mil años de conteo”, manifestó en un seminario de “Visión Cósmica de los Andes”, Fernando Huanacuni.
Este calendario habría sido guardado por mucho tiempo, debido a que los españoles consideraban a esta región, como una zona inhóspita, dejándola descuidada permitiéndoles conservar la cultura andina.
En este contexto, cabe recalcar que aún es una zona descuidada, ya que se ha dejado de lado el estudio de la región, siendo el norte chileno que se ha encargado de dar mayor atención y ayuda para recuperar los ritos y costumbres de esta región.
A pesar de una imprecisión de fechas y cifras, lo que aún se mantiene es la mística que tiene la salida de los primeros rayos de sol que renuevan de energías a todo ser viviente, sobre la Madre Tierra.
Para Pachakuti, la versión de los 5.532 años viene de la mala interpretación de la filosofía y cosmovisión de los tiahuanacotas y de sus ciclos en el tiempo, ya que le dieron un valor de mil años a cada sol, sumando hasta el momento 5 mil.
“Con la ciencia moderna se pudo comprobar y corroborar que lo que queda de Tiahuanaco, los monolitos, la Puerta del Sol y otros restos arqueológicos, demuestra que cada pieza en el lugar no viene de hace cinco mil años, sino de hace más 160 mil años atrás”, manifestó Pachakuti.
Para el entendido, el mismo hecho que se cuenten con ruinas de ciudades pétreas en lugares cercanos a Tiahuanaco y en las profundidades del lago Titicaca hacen pensar que estas habrían sido construidas incluso antes de la era terciaria.
Sin embargo, varios otros estudiosos del tema señalan que habría otro calendario aprobado, proveniente de la provincia Pacajes, cuyo nombre proviene de los términos aymaras Paca - Jaques, que significan “hombres águila” o “hombres que traen la luz”.
“Existe un calendario aún más ancestral, que fue recuperado de la provincia Pacajes, que antiguamente abarcaba parte de las costas de Perú y Chile, además de una parte muy extensa de Bolivia y que es la que menos ha perdido de su historia, que hasta el momento sobrepasa los 40 mil años de conteo”, manifestó en un seminario de “Visión Cósmica de los Andes”, Fernando Huanacuni.
Este calendario habría sido guardado por mucho tiempo, debido a que los españoles consideraban a esta región, como una zona inhóspita, dejándola descuidada permitiéndoles conservar la cultura andina.
En este contexto, cabe recalcar que aún es una zona descuidada, ya que se ha dejado de lado el estudio de la región, siendo el norte chileno que se ha encargado de dar mayor atención y ayuda para recuperar los ritos y costumbres de esta región.
A pesar de una imprecisión de fechas y cifras, lo que aún se mantiene es la mística que tiene la salida de los primeros rayos de sol que renuevan de energías a todo ser viviente, sobre la Madre Tierra.
miércoles, 11 de junio de 2014
La arqueología se acerca al enigma de los hornos indígenas andinos
¿Cómo un pequeño horno cilíndrico de arcilla puede alcanzar hasta mil grados de temperatura? ¿Por qué funcionan en los Andes y en Francia no? Estos y otros enigmas de la metalurgia indígena andina que han permanecido siglos sin respuesta están a punto de ser resueltos por arqueólogos argentinos.
Los hornos "huayrachina", de los cuales se han encontrado restos arqueológicos que datan del primer milenio de nuestra era, son pequeños cilindros con agujeros que permitían a los indígenas de la región entre el sur de Bolivia y el norte de Argentina fundir metales muy puros con muy poco combustible.
"Cuando llegan los españoles a la región, el Potosí (Bolivia) se descubre oficialmente en 1945, y los europeos no conocían la tecnología para tratar el mineral que había aquí en los Andes", explica a Efe Pablo Cruz, director del Instituto Interdisciplinario Tilcara, ubicado en la provincia argentina de Jujuy (norte).
"Una de las claves de lo que fue un centro económico durante el periodo colonial, junto con la minería, era la metalurgia, de la cual no teníamos muchas informaciones, más allá de lo que señalaban las fuentes y los restos arqueológicos, que no podemos comprender en su totalidad", señala Cruz.
"Huayra" hace referencia al viento, mientras que "china" significa mujer, en lengua quechua, aunque los investigadores aún no han logrado identificar el porqué de esta segunda parte del nombre.
El director del Instituto se embarcó en la investigación de los hornos "huayrachina" hace casi una década y los estudió en Francia, junto con otros expertos en tecnología indígena.
Allí, sin embargo, no consiguieron extraer el metal en los hornos. No fue hasta este mismo año, cuando los primeros experimentos realizados en la localidad argentina de Tilcara aportaron por fin nueva luz sobre el enigma del funcionamiento de estos hornos.
"Es como una chimenea que tiene varios orificios por los cuales circula el viento. Lo que hemos podido probar es que se necesita mucho viento, a partir de 10 metros por segundo de ventilación natural, y estamos tratando de desentrañar cómo entra en juego la altura, la presión atmosférica", detalló el responsable del proyecto.
Los hornos de viento eran portátiles y permitían a los indígenas fundir unos tres kilos de metal con apenas 6 kilogramos de cartón, casi el mismo combustible que se gasta un argentino en preparar el típico asado familiar del domingo, según han probado en Tilcara.
Esta tecnología fue empleada en los grandes centros de población de la región del Potosí y el norte de Argentina durante siglos, incluso después de la llegada de los colonizadores, hasta la introducción de la amalgama con mercurio.
"Según señalan los cronistas españoles, no se trataba únicamente de útiles o herramientas para procesar el mineral, sino que para los pueblos indígenas las 'huayras' eran objetos de culto. Adoraban las 'huayras', como también los minerales. Eso se explica por el lado mágico que tiene todo el proceso de fundición", apunta Cruz.
"Son como pequeños volcanes que no solo destellan luces de todas las tonalidades y olores sino que también tienen un bramido muy especial, como si estuvieran vivos", agrega.
A raíz de los éxitos con los hornos "huayrachina", el Instituto Interdesciplinario de Tilcara ha decidido comenzar una plataforma experimental sobre la tecnología indígena con el fuego, que involucrará no solamente las técnicas metalúrgicas sino también otras disciplinas como la cerámica, utilizadas por los antiguos pobladores de la región.
Además, "hay varios otros tipos de hornos en los que estamos trabajando", como los de reverbero (llamados "toccochinbo"), explica Cruz.
Las investigaciones han despertado el interés de las comunidades indígenas que aún habitan en la zona, como los Mama Qolla Ayllu, pero también la curiosidad de los físicos y expertos en metalurgia, intrigados por las altas temperaturas que alcanzan estos rústicos y misteriosos hornos.
Los hornos "huayrachina", de los cuales se han encontrado restos arqueológicos que datan del primer milenio de nuestra era, son pequeños cilindros con agujeros que permitían a los indígenas de la región entre el sur de Bolivia y el norte de Argentina fundir metales muy puros con muy poco combustible.
"Cuando llegan los españoles a la región, el Potosí (Bolivia) se descubre oficialmente en 1945, y los europeos no conocían la tecnología para tratar el mineral que había aquí en los Andes", explica a Efe Pablo Cruz, director del Instituto Interdisciplinario Tilcara, ubicado en la provincia argentina de Jujuy (norte).
"Una de las claves de lo que fue un centro económico durante el periodo colonial, junto con la minería, era la metalurgia, de la cual no teníamos muchas informaciones, más allá de lo que señalaban las fuentes y los restos arqueológicos, que no podemos comprender en su totalidad", señala Cruz.
"Huayra" hace referencia al viento, mientras que "china" significa mujer, en lengua quechua, aunque los investigadores aún no han logrado identificar el porqué de esta segunda parte del nombre.
El director del Instituto se embarcó en la investigación de los hornos "huayrachina" hace casi una década y los estudió en Francia, junto con otros expertos en tecnología indígena.
Allí, sin embargo, no consiguieron extraer el metal en los hornos. No fue hasta este mismo año, cuando los primeros experimentos realizados en la localidad argentina de Tilcara aportaron por fin nueva luz sobre el enigma del funcionamiento de estos hornos.
"Es como una chimenea que tiene varios orificios por los cuales circula el viento. Lo que hemos podido probar es que se necesita mucho viento, a partir de 10 metros por segundo de ventilación natural, y estamos tratando de desentrañar cómo entra en juego la altura, la presión atmosférica", detalló el responsable del proyecto.
Los hornos de viento eran portátiles y permitían a los indígenas fundir unos tres kilos de metal con apenas 6 kilogramos de cartón, casi el mismo combustible que se gasta un argentino en preparar el típico asado familiar del domingo, según han probado en Tilcara.
Esta tecnología fue empleada en los grandes centros de población de la región del Potosí y el norte de Argentina durante siglos, incluso después de la llegada de los colonizadores, hasta la introducción de la amalgama con mercurio.
"Según señalan los cronistas españoles, no se trataba únicamente de útiles o herramientas para procesar el mineral, sino que para los pueblos indígenas las 'huayras' eran objetos de culto. Adoraban las 'huayras', como también los minerales. Eso se explica por el lado mágico que tiene todo el proceso de fundición", apunta Cruz.
"Son como pequeños volcanes que no solo destellan luces de todas las tonalidades y olores sino que también tienen un bramido muy especial, como si estuvieran vivos", agrega.
A raíz de los éxitos con los hornos "huayrachina", el Instituto Interdesciplinario de Tilcara ha decidido comenzar una plataforma experimental sobre la tecnología indígena con el fuego, que involucrará no solamente las técnicas metalúrgicas sino también otras disciplinas como la cerámica, utilizadas por los antiguos pobladores de la región.
Además, "hay varios otros tipos de hornos en los que estamos trabajando", como los de reverbero (llamados "toccochinbo"), explica Cruz.
Las investigaciones han despertado el interés de las comunidades indígenas que aún habitan en la zona, como los Mama Qolla Ayllu, pero también la curiosidad de los físicos y expertos en metalurgia, intrigados por las altas temperaturas que alcanzan estos rústicos y misteriosos hornos.
domingo, 8 de junio de 2014
Chuquisaca ratifica su gran potencial paleontológico
Chuquisaca podría constituirse en la meca de la paleomastozoología (paleontología de mamíferos) en el continente. Tras los últimos hallazgos en los municipios de Yamparáez y Padilla, sumados a los antecedentes de Sucre, se confirma el gran potencial paleontológico de la región.
El investigador en paleontología Omar Medina, que recientemente realizó tareas de prospección en Padilla, dijo que la región presenta grandes posibilidades para recuperar fósiles. “Padilla es un yacimiento enorme, pone a nuestro país en un sitial alto de la paleontología mundial”, destacó.
No obstante, dijo que es prioritario iniciar acciones concretas para promover la investigación y rescate de los restos fósiles.
“Queremos organizar una nueva misión paleontológica al lugar, porque la primera vez sólo estuvimos dos días. Creemos que un trabajo sistemático para rescatar todo lo que está a flor de tierra y con la ayuda de la Red Boliviana de Paleontología podemos llegar a determinar el verdadero potencial de Padilla, por ello necesitamos el concurso de las autoridades del municipio”, manifestó.
Sobre Yamparáez dijo que se concretó la primera experiencia de reconstrucción de un caparazón de gliptodonte, el mismo que fue entregado ya a autoridades del municipio.
Dijo que, la importancia de esa región radica en que se constituye en un gran cementerio de gliptodontes. No obstante, indicó que las labores paleontológicas se paralizaron por lo que llamó a retomar las gestiones a favor de la paleontología en el municipio. Abrió además la posibilidad de capacitar al personal de la Alcaldía y voluntarios para que se den a la tarea de rescatar las piezas.
Ante este panorama, Medina dijo que Chuquisaca es un lugar privilegiado para la investigación, rescate y preservación de fósiles de mamíferos del Pleistoceno. “No sólo es Padilla o Yamparáez, está también Sucre, Potolo y parte del Distrito 8. Realmente el potencial que tenemos en la mega fauna sudamericana de hace 10.000 años atrás es muy grande, por lo que Chuquisaca podría convertirse en una meca para la paleomastozoologia sudamericana”, señaló el investigador.
Interés internacional
Medina anunció que a fin de mes paleontólogos uruguayos realizarán trabajos en Yamparáez y Padilla, pues tienen mucho interés en estudiar los fósiles de la región.
El investigador en paleontología Omar Medina, que recientemente realizó tareas de prospección en Padilla, dijo que la región presenta grandes posibilidades para recuperar fósiles. “Padilla es un yacimiento enorme, pone a nuestro país en un sitial alto de la paleontología mundial”, destacó.
No obstante, dijo que es prioritario iniciar acciones concretas para promover la investigación y rescate de los restos fósiles.
“Queremos organizar una nueva misión paleontológica al lugar, porque la primera vez sólo estuvimos dos días. Creemos que un trabajo sistemático para rescatar todo lo que está a flor de tierra y con la ayuda de la Red Boliviana de Paleontología podemos llegar a determinar el verdadero potencial de Padilla, por ello necesitamos el concurso de las autoridades del municipio”, manifestó.
Sobre Yamparáez dijo que se concretó la primera experiencia de reconstrucción de un caparazón de gliptodonte, el mismo que fue entregado ya a autoridades del municipio.
Dijo que, la importancia de esa región radica en que se constituye en un gran cementerio de gliptodontes. No obstante, indicó que las labores paleontológicas se paralizaron por lo que llamó a retomar las gestiones a favor de la paleontología en el municipio. Abrió además la posibilidad de capacitar al personal de la Alcaldía y voluntarios para que se den a la tarea de rescatar las piezas.
Ante este panorama, Medina dijo que Chuquisaca es un lugar privilegiado para la investigación, rescate y preservación de fósiles de mamíferos del Pleistoceno. “No sólo es Padilla o Yamparáez, está también Sucre, Potolo y parte del Distrito 8. Realmente el potencial que tenemos en la mega fauna sudamericana de hace 10.000 años atrás es muy grande, por lo que Chuquisaca podría convertirse en una meca para la paleomastozoologia sudamericana”, señaló el investigador.
Interés internacional
Medina anunció que a fin de mes paleontólogos uruguayos realizarán trabajos en Yamparáez y Padilla, pues tienen mucho interés en estudiar los fósiles de la región.
Encuentran una momia de la cultura Mojocoya
Pobladores del municipio de Tomina, del departamento de Chuquisaca, en días pasados entregaron al Instituto de Investigación Antropológica, de la Universidad San Francisco Xavier, una momia que pertenecería a la cultura Mojocoya.
El director del Museo Antropológico de la universidad, Edmundo Salinas, dijo que debido a las creencias los comunarios decidieron entregar esos restos, porque atribuyen a los restos humanos las lluvias incesantes que causaron problemas a la producción agrícola, según ANF.
"La comunidad decomisó la momia, posteriormente fue depositada en la Alcaldía de Tomina, estuvo allá una larga temporada y luego pidieron que nos encarguemos de la custodia de ese testimonio”, explicó Salinas.
Según los comunarios, la gente le tenía miedo y el cura del pueblo quería darle santa sepultura.
Salinas dijo que esta cultura tenía la costumbre de dejar los restos humanos en cuevas y cavernas. Esta momia pertenecería a una persona de sexo masculino de entre 40 a 50 años de edad.
La momia puede ser del año 700 después de Cristo; sin embargo, para precisar la información se realizará el análisis microbiológico.
El director del Museo Antropológico de la universidad, Edmundo Salinas, dijo que debido a las creencias los comunarios decidieron entregar esos restos, porque atribuyen a los restos humanos las lluvias incesantes que causaron problemas a la producción agrícola, según ANF.
"La comunidad decomisó la momia, posteriormente fue depositada en la Alcaldía de Tomina, estuvo allá una larga temporada y luego pidieron que nos encarguemos de la custodia de ese testimonio”, explicó Salinas.
Según los comunarios, la gente le tenía miedo y el cura del pueblo quería darle santa sepultura.
Salinas dijo que esta cultura tenía la costumbre de dejar los restos humanos en cuevas y cavernas. Esta momia pertenecería a una persona de sexo masculino de entre 40 a 50 años de edad.
La momia puede ser del año 700 después de Cristo; sin embargo, para precisar la información se realizará el análisis microbiológico.
viernes, 6 de junio de 2014
Estudian momia hallada en la región de Tomina
Una momia, presumiblemente de la cultura Mojocoya, fue recientemente recuperada para ser sometida a diferentes estudios científicos que ayudarán a comprender mejor su modo de vida, características y costumbres en vida.
Ayer, en el Museo Antropológico de la Universidad San Francisco Xavier, un equipo de profesionales inició los trabajos de análisis y toma de muestras sobre la momia.
“El Instituto de Investigación Antropológica y Arqueológica de la Universidad organizó un equipo interdisciplinario para estudiar una momia que ha sido recientemente recuperada de la región de Tomina. Es una momia que presumiblemente corresponde a la cultura Mojocoya, que tenía como hábito funerario dejar sus restos humanos en cuevas, cavernas y abrigos”, explicó Edmundo Salinas, director del Museo Antropológico.
Por varios años, la pieza permaneció en diversos sitios de Tomina, hasta que los especialistas lograron recuperarla para estudiarla y conservarla.
Salinas, acompañado de un equipo de médicos y otros especialistas de la Universidad, estimó que la momia corresponde a una persona de entre 40 a 50 años y de sexo masculino. Asimismo, se verificó la presencia de piel, estómago y pulmones, pero también vestigios de textiles.
La momia correspondería al periodo de apogeo de los Mojocoya, entre los años 100 y 700 después de Cristo.
Ayer, en el Museo Antropológico de la Universidad San Francisco Xavier, un equipo de profesionales inició los trabajos de análisis y toma de muestras sobre la momia.
“El Instituto de Investigación Antropológica y Arqueológica de la Universidad organizó un equipo interdisciplinario para estudiar una momia que ha sido recientemente recuperada de la región de Tomina. Es una momia que presumiblemente corresponde a la cultura Mojocoya, que tenía como hábito funerario dejar sus restos humanos en cuevas, cavernas y abrigos”, explicó Edmundo Salinas, director del Museo Antropológico.
Por varios años, la pieza permaneció en diversos sitios de Tomina, hasta que los especialistas lograron recuperarla para estudiarla y conservarla.
Salinas, acompañado de un equipo de médicos y otros especialistas de la Universidad, estimó que la momia corresponde a una persona de entre 40 a 50 años y de sexo masculino. Asimismo, se verificó la presencia de piel, estómago y pulmones, pero también vestigios de textiles.
La momia correspondería al periodo de apogeo de los Mojocoya, entre los años 100 y 700 después de Cristo.
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